Planificación en la terraza
Deseosa de un momento de soledad, salí a la terraza y dejé que la suave brisa calmara mis pensamientos acelerados. Aquí fuera, lejos de la voz retumbante de Richard y de la presencia siempre dominante de Margaret, por fin me invadía la paz. Me apoyé en la barandilla, sopesando la mejor manera de soltar el bombazo que me había estado guardando. Sabía que no podía ocultárselo durante mucho más tiempo. Lo único que necesitaba era el momento perfecto y las palabras adecuadas, porque cuando se descubriera la verdad, iba a ser un espectáculo y quería que cayera bien.

Planificación en la cubierta
La amable consulta de Lisa
Lisa se unió a mí momentos después, con voz suave mientras preguntaba: “Entonces, ¿cómo se lo decimos?”, apoyándose en la barandilla a mi lado. Agradecí que formara parte del momento: esta revelación afectaría a su vida tanto como a la mía. Intercambiamos ideas, sopesando cuidadosamente cómo dar la noticia sin provocar el caos. Cuando llegamos a un acuerdo común, la expectación entre nosotras aumentó: se acercaba el momento de la verdad y el aire prácticamente zumbaba con lo que estaba a punto de ocurrir.

La amable consulta de Lisa

