El desliz de Margaret
De repente, en medio de la reunión, Margaret soltó: “¡Pero si les hemos dicho a nuestros amigos que es nuestro!” La sala se quedó en silencio, su confesión involuntaria estalló como una burbuja y quedó suspendida torpemente en el aire. Los ojos se clavaron en ella con incredulidad, el desliz reveló más de lo que había querido decir y provocó ondas de comprensión en todos los presentes. Aquel momento volvió a cambiar por completo el curso de nuestra conversación.

El desliz de Margaret
Revelación de la fachada
La confesión de Margaret arrojó un silencio incómodo sobre la sala, despojando la fachada de sus pretensiones. Sus amigas se agitaron inquietas, pues era imposible ignorar la enorme distancia que separaba sus historias de la realidad. Aquel momento lo dejó todo al descubierto, dejando al descubierto la farsa que habían mantenido durante tanto tiempo. El grupo comprendió en silencio que había llegado el momento de superar la fachada en ruinas, aunque la incomodidad persistente seguía palpándose en el aire.

Revelar la fachada

