Mantener la calma
Cuando todo el mundo se acomodó a mi alrededor, la tensión de la sala aumentó, pero mantuve la calma, con mi mejor cara de póquer, como si todo fuera perfectamente normal. Debajo de esa serenidad exterior, simplemente estaba esperando el momento oportuno, anticipando con impaciencia el momento en que la expresión de Richard cambiara con el peso de la verdad. Por el momento, le seguía el juego, sabiendo que la paciencia era la clave para revelar lo que lo cambiaría todo.

Mantener la calma
La petición de Richard
Richard me apartó, bajando la voz para asegurarse de que nadie más pudiera oírle. “Escucha, necesitamos esta casa para unos invitados especiales este fin de semana”, dijo frunciendo ligeramente el ceño. Me limité a asentir, manteniendo una expresión neutra, aunque la ironía era casi demasiado para soportarla: no tenía ni idea de que estaba haciendo esta petición al verdadero propietario. La situación era innegablemente divertida, pero mantuve la compostura, sin revelar nada.

La petición de Richard

