La disculpa silenciosa de Lisa
Al terminar la conversación, Lisa volvió a mirarme a los ojos, con una mirada llena de disculpa silenciosa. Se acercó y me apretó suavemente la mano, intentando distanciarse sin palabras del comportamiento de sus padres. No era culpa suya y quería estar segura de que yo lo sabía. Le devolví el apretón, asegurándole que todo iba bien. En medio de todo el absurdo que se desarrollaba a nuestro alrededor, nuestra silenciosa conexión se sentía aún más fuerte.

La disculpa silenciosa de Lisa
Escapada al porche
Necesitaba un respiro, salí al porche y dejé que el aire fresco del atardecer me envolviera mientras el cielo pasaba de un cálido naranja a un relajante azul profundo. La puesta de sol me transmitió una tranquila sensación de calma, un bienvenido contraste con la tensión interior. Apoyada en la barandilla, me tomé un momento para serenarme, una breve y apacible escapada antes de volver al torbellino que se desarrollaba al otro lado de la puerta.

Escapada del porche

