El desayuno-almuerzo de Richard
Cuando las primeras luces del alba asomaron por el horizonte, Richard ya estaba levantado y rebosante de energía, recorriendo la casa con grandes planes para un almuerzo familiar. Se movía con determinación, asignando tareas como un hombre con una misión, con voz enérgica y llena de autoridad. El rico aroma del café llenaba el aire, mezclándose con el estrépito de los preparativos del desayuno. Sin embargo, por debajo de todo, la tensión latía a fuego lento: el contraste entre la confianza inconsciente de Richard y la verdad que esperaba salir a la superficie hacía que el ambiente fuera casi eléctrico.

El desayuno matinal de Richard
Asignación de funciones en la cocina
Con la autoridad de un general experimentado, Richard ladró asignando tareas en la cocina. “Mark, encárgate de los huevos”, dijo por encima del hombro, completamente ajeno al peso tácito que pesaba en la habitación. Uno a uno, los demás se alinearon, ocupando sus puestos sin rechistar, mientras Richard seguía adelante, ciego a la tensión que se respiraba en cada interacción. Bajo la superficie de esta armonía forzada, la verdad permanecía oculta: tranquila, firme y expectante.

Asignación de funciones en la cocina

