Reunión guay en el desayuno

Reunión guay en el desayuno
El ruidoso brindis de Richard
Durante el brunch, Richard se puso en pie, levantando su copa con estilo teatral. “¡Por los valores familiares y los momentos inolvidables en nuestra querida casa de vacaciones!”, declaró con orgullo. La mesa se llenó de aplausos y las copas tintinearon en señal de acuerdo. Sonreí satisfecho y di un sorbo lento a mi zumo de naranja, saboreando la ironía. Su atrevida proclamación sobre la familia y la propiedad no hizo sino avivar la expectación. El espectáculo estaba en pleno apogeo, y Richard seguía felizmente inmerso en su papel de jefe autoproclamado de aquella finca imaginaria.

El sonoro brindis de Richard

